La guerra en cifras (II)


Mg. Rubén A. Barreiro

1. Duración e intensidad de las guerras modernas (WRIGHT, 652 y ss). Continuando con el tema de la duración de las guerras modernas, siguen a continuación una tabla relacionada con el tema, desarrollada por Wright, y un gráfico que hemos elaborado en base a la misma. En dicha tabla, Wright ha determinado, para cada uno de los estados tenidos en cuenta, el promedio de su participación en años en las guerras libradas durante un siglo determinado. 


La guerra en cifras (I) [1]

Mg. Rubén A. Barrreiro

Bajo este epígrafe iniciamos la publicación de diferentes cuadros y estadísticas relativos a guerras y batallas. Como punto de partida hemos tomado dos obras liminares:  A Study of War, de Quincy Wright [2] y Losses of Life in Modern Wars. Austria-Hungary-France, de Gaston Bodart [3].

La frase de la semana.



“Las armas nacionales… se han cubierto de gloria…  puedo afirmar con orgullo, que ni un solo momento volvió la espalda al enemigo el ejército mexicano durante la larga lucha que sostuvo”. Del parte del General Ignacio Zaragoza sobre la batalla de Puebla,  9 de mayo de 1862.


El 17 de julio de 1861, el gobierno mexicano dispuso una serie de medidas, de las cuales la más trascendente, a los efectos de sus relaciones con otros países, fue la suspensión por dos años del pago de la deuda externa. Hubo una fuerte reacción de Francia, España y Gran Bretaña, quienes por la Convención de Londres suscripta el 31 de octubre de 1861, se comprometieron a enviar “a las costas de México fuerzas de tierra y de mar combinadas”, suficientes para tomar y ocupar “las diferentes fortalezas y posiciones militares mexicanas”. 

Luego de variadas circunstancias que no es del caso relatar en este lugar, afloraron desacuerdos entre españoles y británicos por un lado y por el otro los franceses, fundados en la renuencia de los primeros con relación al propósito intervencionista francés en los asuntos internos de México. El 16 de abril Francia declara la guerra, por una proclama dirigida al pueblo mexicano, que así concluye: “La bandera francesa ha sido clavado en territorio mexicano, esta bandera no retrocederá. Que los hombres sabios la acojan como una bandera amiga. ¡Que los insensatos osen combatirla!” 

El 20 de abril, el General Charles Ferdinand Latrille, Conde de Lorencez, “general en jefe del cuerpo expedicionario en México” proclamaba: “La nación mexicana no debe inquietarse, ya que la guerra ha sido declarada contra un gobierno inicuo que ha cometido ultrajes inauditos contra mis compatriotas, por los cuales, creedme, sabré obtener una conveniente reparación”.

Y El 26 de abril de 1862, Lorencez se dirigió a su Ministro de Guerra con incontenible arrogancia: “Somos tan superiores a los mexicanos en raza, organización, moralidad  y elevados sentimientos que ruego a Vuestra Excelencia informar al Emperador que, a la cabeza de seis mil soldados, ya me he adueñado de México”.

Pero una vez más quedó demostrado en los hechos que la arrogancia, la soberbia y el menosprecio por el adversario no ganan batallas. El 5 de mayo de 1862 las tropas mexicanas al mando del general Ignacio Zaragoza derrotan sin atenuantes a las del Conde de Lorencez. Los seis mil quinientos soldados de los que se ufanaba fueron enfrentados por un ejército de unos doce mil hombres, la mayoría de los cuales carecía de instrucción militar y de equipo adecuado. Esta hazaña es recogida por la historia como la Batalla de Puebla o del Cinco de Mayo, y recordada para siempre por el parte del infortunado General Zaragoza (fue a la batalla a pocos de días de fallecida su esposa y murió meses después de Puebla a  los treinta y tres años).

La cuestión de la deuda fue, para Napoleón III y según sus propias palabras, un mero pretexto. El verdadero propósito del Emperador había quedado claramente manifestado en una carta remitida el 19 de octubre de 1861 al embajador francés en Londres, August-Charles Flahault. Decía allí Napoleón que por muchos años había recibido pedidos de “gente importante” de México para instaurar una monarquía, la “única capaz de restablecer el orden”. Pese a la simpatía que le despertaba tal causa, tuvo que responder a esa gente “que no tenía un pretexto para intervenir en México… debemos esperar mejores días”. “Pero ahora, acontecimientos imprevistos han cambiado el cariz de la situación”. Por un lado, la Guerra de Secesión alejaba el peligro de una reacción de los Estados Unidos frente a una intervención europea en México y por el otro, “los ultrajes del gobierno mexicano han dado razones legítimas para intervenir en México”. “Así las cosas, tengo un solo propósito: ver protegidos y preservados los intereses de Francia a través de una acción futura que rescataría a México de la devastación por los indios o de una invasión norteamericana…”. 

No obstante, unos días más tarde, se firmó la citada Convención de Londres, en la que las partes se comprometieron “a no buscar por sí mismas, en el marco de las medidas coercitivas previstas..., ninguna adquisición de territorio, ni ninguna ventaja en particular, ni a ejercer, en los asuntos internos de México ninguna influencia de tal naturaleza que pueda atentar contra el derecho de la nación mexicana de elegir y constituir libremente su forma de gobierno”. 

Napoleón III había propuesto al Archiduque Maximiliano para ocupar el trono del “imperio mexicano”, por razones que nada tenían que ver con México y menos con su pueblo (“por mi lado, debo reconocerlo, he creído de buen gusto proponer a un príncipe perteneciente a una dinastía con la cual he estado en guerra recientemente”, decía en su carta a Flahault). La aventura de la intervención francesa y del Imperio Mexicano concluyó, como es sabido, el 19 de junio de 1867. Maximiliano de Habsburgo fue fusilado en Querétaro y tal vez en ese momento haya resonado en sus oídos la premonitoria oda de Carducci: “Massimiliano, non ti fidare/torna al castello di Miramare…” 

© Rubén A. Barreiro 2015
La frase de la semana.


“Por el momento, los mordisqueo”.;General Joseph Joffre

Facsímil del artículo en Le Journal. 
Bajo el título “Una palabra de nuestro generalísimo”, la edición del periódico  Le Journal del 29 de septiembre de 1914, publicó un artículo que comentaba lo ocurrido durante un almuerzo en el cuartel del Estado Mayor General del ejército francés, del que el entonces general Joseph Joffre era comandante. “Uno de los invitados”, decía el cronista, “trató de obtener del general Joffre alguna información sobre sus intenciones estratégicas. El vencedor del Marne se limitó a sonreír y con un tono lleno de plácida bonhomía, murmuró: Por el momento, los mordisqueo”. Ya en ese entonces, la “carrera hacia el mar” de aliados y alemanes estaba concluyendo sin que ninguno de los adversarios lograra el codiciado envolvimiento que podría concluir con la guerra. Poco a poco se fueron enterrando en las trincheras, de las que no saldrían hasta la primavera de 1918. Hasta entonces, se fueron sucediendo ataques tan inútiles como sangrientos. Joffre, con su metáfora del “mordisqueo” quiso expresar la que sería su táctica de desgaste del ejército alemán, con fuertes y repetidos ataques ("mordiscos…"), muchas veces en diferentes sectores simultáneamente. Dado que esos ataques implicaban enormes bajas para uno y otro bando, provocaron fuertes críticas. Así, Abel Ferry, joven parlamentario y subsecretario de Estado de Relaciones Exteriores, calificó a esta táctica de “monstruosa” en una carta que remitió desde el frente en mayo de 1915, donde insistió en luchar pese a su cargo. Raymond y Jean-Pierre Cartier, con singular dureza, dijeron: “a la guerra de movimiento, siguió la de trincheras. A las grandes maniobras estratégicas, el “mordisqueo”. Así se instaló una guerra imbécil, horrorosamente monótona, hecha de ofensivas condenadas al fracaso desde antes mismo de ser lanzadas. Jamás, en el curso de toda la historia de la humanidad, los generales habían sido tan pródigos con la sangre de sus soldados…”. Liddell Hart, por su parte, también dio su mordaz opinión: “…las primeras tentativas de Joffre por cierto no fueron más eficaces que el mordisqueo de una caja fuerte de acero por un ratón”. Tal vez ha sido Winston Churchill quien juzgó la cuestión con sintética crudeza: “el método del desgaste funcionó, pero fue en nuestras filas donde sobre todo se hicieron sentir sus estragos”. 

¿Fue tan grande el equívoco de Joffre? El historiador Spencer Tucker señala que era políticamente imposible para cualquier comandante francés permanecer a la defensiva con un décimo del territorio nacional ocupado, que incluía núcleos industriales importantes y vastos sectores de la población desplazados. También recuerda que Joffre, más tarde, justificó estas acciones en la necesidad de sacarle presión a Rusia en el Frente Oriental, al tiempo que se materializaba la entrada en la guerra de Italia en el bando aliado. Como fuere, quienes lo sucedieron en el mando, no intentaron otra modalidad de lucha que la iniciada con el “mordisqueo” de Joffre, sin mejores resultados y con peores bajas.
© Rubén A. Barreiro 2015
La frase de la semana.


“He perdido algo de mi respeto por Napoleón, cuando aprendí el significado de luchar en una guerra de coalición.” Atribuida al Mariscal Ferdinand Foch, aunque su verdadero autor sería el General Maurice Sarrail.


Joffre, Poincaré, Jorge V , Foch, Haig
En principio, y como lo expresó Clausewitz, “las coaliciones son el medio apropiado para resistir a un poder superior…¿Qué hay mejor que ellas?”. Por su parte Jomini decía que “aunque un gran estado muy probablemente triunfará contra dos estados débiles aliados, aun así su alianza es más fuerte que si estuvieran separados”. Sin embargo, en la práctica las coaliciones han presentado grandes problemas. Al propio Napoleón se le adjudica aquello de que “es mejor luchar contra países aliados, que ser uno de ellos”. 

Tales problemas afloraron en la coalición franco-británica durante la Gran Guerra, reflejados por la frase transcripta (también atribuida al General Henri Pétain). Sólo frente al peligro mortal que significó la Kaisershlacht, la gran ofensiva alemana de la primavera de 1918, último y desesperado intento germano para quebrar a los aliados, los gobiernos británico y francés decidieron confiar al entonces General Ferdinand Foch la “coordinación” de los “ejércitos aliados en el frente occidental”. En el instrumento firmado el 26 de marzo de 1918, en Doullens (ciudad que en ese momento era amenazada por el avance alemán), se expresa que, para realizar su cometido (“à cet effet”), “se entenderá con los generales en jefe que son invitados a facilitarle todas las informaciones necesarias”. Esta fórmula, considerada “imprecisa y endeble”, quedaría reforzada el 3 de abril siguiente, con la participación de los Estados Unidos, cuando se confía a Foch “la dirección estratégica de las operaciones militares”, asumiendo la conducción táctica cada uno de los comandantes en jefe, pero con una especial disposición: “los comandantes en jefe de los ejércitos británico, francés y estadounidense ejercerán plenamente la conducción táctica de sus ejército. [Cada uno de ellos] tendrá derecho a reclamar a su gobierno si, en opinión, su ejército se encuentra en peligro por cualquier instrucción recibida del General Foch”. El 14 de mayo de 1918 Foch fue nombrado Comandante en Jefe de los ejércitos aliados en Francia, conduciéndolos a la victoria en noviembre de ese año. 

Probablemente, si esa imprescindible unidad de comando se hubiera dado antes de que transcurrieran tres años y medio de sistemática e inútil matanza, la guerra podría haber concluido mucho antes y con muchas menos bajas. Foch condujo sus nuevas funciones con mucho tacto y persuasión, afrontando personalidades tan fuertes como las de Pershing y Haig. Quien por cierto le dio más problemas fue, paradojalmente, su compatriota Pétain. Pero en tal caso, el tacto y la persuasión fueron sustituidos de la forma en que se conducen las relaciones entre un superior y un subordinado…
© Rubén A. Barreiro 2015
La frase de la semana.


“La próxima vez, recuérdenlo, los alemanes no cometerán ningún error. Penetrarán en el Norte de Francia y se apoderarán de los puertos del Canal para utilizarlos como base de sus operaciones contra Inglaterra”. Mariscal Ferdinand Foch




El Mariscal Foch, generalísimo de los ejércitos aliados vencedores en 1918, ya en enero de 1919 expresaba a los corresponsales que lo rodeaban en Tréveris, la vieja ciudad alemana, que “Alemania está ahora vencida, pero con sus recursos, especialmente los humanos, su recuperación en un tiempo comparativamente corto es muy posible. Es ahora deber de los Aliados prevenir futuras agresiones”. 

Su idea respecto de la “prevención de futuras agresiones” se basaba tanto más en una cuestión territorial que en la limitación de armamentos, sobre la que tenía una rigurosa y restrictiva posición. Así, en la misma época dijo: “Es en el Rhin donde debemos refrenar a los alemanes. Apoyándonos en el Rhin haremos imposible para ellos recomenzar el golpe de 1914. El Rhin es la barrera común de los Aliados, precisamente aquellos que se han unido para salvar la civilización… es la garantía de paz para todas las naciones que han vertido su sangre por la causa de la libertad…” 

Como lo afirma Margaret MacMillan en su monumental “París, 1919”, “Foch quería más que una Alemania desarmada. Quería una Alemania mucho más pequeña”. Veía a Renania, es decir el territorio alemán al Oeste del Rhin, como “la base de entrada y reunión” que daba a Alemania la oportunidad para repetir su ataque de 1914, tal como se refleja en la frase que motiva este comentario. 

Como es sabido, Renania, por el Tratado de Versalles, sería ocupada hasta por quince años por fuerzas aliadas e, independientemente de ello, sería permanentemente una zona desmilitarizada. A los diez años, los aliados cesaron la ocupación. El 7 de marzo de 1936 las tropas del Tercer Reich recuperaron su presencia en la zona. El 1° de septiembre de 1939 comenzaba la Segunda Guerra Mundial. 

La más célebre de las frases de Foch con relación a lo decidido en Versalles, “esto no es la paz, es una armisticio por veinte años”, se hacía realidad con cronológica precisión. Y daba pie, tal vez, a su agria afirmación: “Guillermo II perdió la guerra…Clemenceu perdió la paz”.
© Rubén A. Barreiro 2015
La frase de la semana.


“El 8 de agosto [de 1918] fue un día de duelo para el ejército alemán en la historia de la guerra. Nunca viví horas tan penosas…El 8 de agosto marcó la declinación de nuestra fuerza militar y me hizo perder toda esperanza…de poder tomar alguna medida estratégica que consolidase la situación a nuestro favor…La conducción de la guerra tomaba…las características de un juego de azar… El destino del pueblo alemán era una apuesta demasiado alta para un juego de azar. Era preciso terminar la guerra”. Erich Ludendorff


En ese tiempo, el General de Infantería Erich Ludendorff era el Cuartel Maestre General (Generalquartiermeister) del Estado Mayor del Ejército del Imperio Alemán cuyo jefe era el Mariscal de Campo Paul von Hindenburg. Ludendorff tenía a su cargo la conducción operacional y Hindenburg asumía, de hecho, la jefatura del ejército nominalmente a cargo del Kaiser Guillermo. El accionar de ambos no se limitaba a los asuntos puramente militares, sino que su influencia (e injerencia) se proyectaba sobre asuntos diversos aunque vinculados con el esfuerzo bélico (diplomacia, industria, propaganda, frente interno, etc.) Tanto, que ha llegado a hablarse de un “dictadura de guerra” (Rémy Porte.) 

La ofensiva alemana lanzada el 21 de marzo de 1918, última carta que Hindenburg y Ludendorff jugaron antes de que gravitara decisivamente el aporte de los Estados Unidos en hombres y suministros, a fines de julio había fracasado. Recuperando la iniciativa, el 8 de agosto los aliados desencadenan la Batalla de Amiens (también conocida como Tercera Batalla de Picardía), primer y decisivo paso en la llamada Campaña de los Cien Días, que culminaría el 11 de noviembre de 1918 con la derrota de Alemania. El Cuarto Ejército británico y el Primer Ejército francés atacaron, conjuntamente con efectivos estadounidenses, canadienses y australianos a los ejércitos alemanes II y VIII. 

Distinguieron a esta acción algunas particularidades: la participación de más de 400 tanques británicos, tanto pesados (Mark V), como livianos (Whippet); la utilización de estos últimos en operaciones de exploración avanzada (es famosa la hazaña del Caja de Música, un Whippet que penetró prácticamente en soledad varios kilómetros detrás de las líneas alemanas, causando grandes bajas y daños antes de incendiarse); la participación de tres divisiones de caballería; la ausencia de preparación de artillería; la colaboración de la aviación con las fuerzas terrestres en misiones de exploración y hostigamiento (incluyendo el sobrevuelo constante antes de la batalla para ocultar con el ruido de sus motores la barahúnda de la masa de blindados.) 

Ese "día negro” del que habla Ludendorff en sus Memorias, efectivamente lo fue para el ejército alemán: sobre un frente de dieciséis kilómetros, los aliados avanzaron catorce kilómetros, haciendo más de 20.000 prisioneros y causando enormes bajas. Fuller resumió la batalla conforme su precisa acidez: se trató, dice, “del triunfo de la máquina sobre el hombre o, si se prefiere, del petróleo sobre el músculo.”
© Rubén A. Barreiro 2015
La frase de la semana.


“Hoy, y en este lugar, se inició una nueva era en la historia del mundo. Más tarde, podrán ustedes decir: yo estuve allí”. Goethe



En las cercanías del campo de batalla de Valmy, en el Noreste de Francia, 20 de septiembre de 1792. Los generales revolucionarios Kellerman y Dumouriez han vencido al ejército prusiano y sus aliados al mando del Conde de Brunswick. El insigne Johann Wolfgang von Goethe, que venía acompañando al ejército prusiano, recuerda que con varios oficiales “…al caer la noche, nos habíamos reunido por azar en un círculo, en cuyo centro ardía un fuego…La mayoría estaba callada, algunos cavilaban, pero, para decirlo claramente, lo hacían sin reflexión y juicio. Finalmente quisieron saber qué pensaba de todo esto…” Y Goethe contestó con su frase. Muchos años después, las anotaciones de su diario se volcaron en un libro (Campagne in Frankreich.) Se ha sostenido que el eje principal de esta obra fue mostrar la incapacidad, tanto de los emigrados franceses como de los líderes de la fuerza prusiana, para advertir la gravedad de la amenaza revolucionaria. Unos años antes de su muerte, Goethe sostuvo prolongadas conversaciones (interviews, diríamos ahora) con Peter Eckerman, durante las cuales expresó que “una gran revolución nunca es la culpa de un pueblo, sino más bien de sus gobernantes, que tienen la obligación de ser perpetuamente justos y estar perpetuamente alertas”.
© Rubén A. Barreiro 2014

La frase de la semana.



“La guerra es crueldad. Es inútil tratar de reformarla. Cuanto más cruel sea, más pronto terminará”. General William T. Sherman.





Del general Sherman se ha dicho que más allá de sus condiciones militares y de sus muchos errores y mediocridades, en gran parte pasó a la historia a través de sus palabras. Hacia fines de 1863, durante la campaña de Knoxville, una mujer increpó a Sherman, en ese momento Comandante del Ejército de Tennessee, por los saqueos de sus soldados. Se dice que la frase transcripta fue precedida por una afirmación de Sherman: “Señora, mis soldados tienen que subsistir aun cuando, para mantenerse, toda la región deba ser devastada…” No en vano, a lo largo de su vida, y a partir de 1863, Sherman cada vez que lo consideró necesario usó su frase más conocida: “La guerra es el infierno”. Casi un año después llevaría a cabo su famosa “marcha hacia el mar”, desde Atlanta a Savannah, en el estado confederado de Georgia. Al iniciar esta acción, considerada por muchos historiadores como decisiva para la destrucción del esfuerzo de guerra del Sur, llevada a cabo con extremo rigor,  Sherman dijo: "Me propongo demostrar la vulnerabilidad del Sur y hacer que sus habitantes sientan que 'guerra' y 'ruina individual" son sinónimos".
© Rubén A. Barreiro 2014
La frase de la semana.


“Mi centro está cediendo, mi derecha se retira. Situación excelente. Ataco”. Mariscal Ferdinand Foch 


Se atribuye esta frase a quien en ese momento se encontraba al mando del Noveno Ejército francés, empeñado en la lucha colosal de la primera batalla del Marne. Hacia el 8 de septiembre de 1914, el avance alemán parecía progresar inconteniblemente, Foch, en sus memorias, expresa que no era sino por la ofensiva que se impediría tal progreso, quebrando la iniciativa enemiga. Y así fue. Pero la frase en cuestión, al menos como circula, no habría sido dicha. En 1920, el ya Mariscal Foch, fue incorporado como uno de sus “Inmortales” a la Academia Francesa. Pronunció el discurso de rigor, que fue contestado por Raymond Poincaré el 5 de febrero de 1929 (Poincaré había sido presidente desde 1913 y cesaría en su mandato pocos días después de su discurso en la Academia.) Dijo en el mismo, y al respecto de la frase atribuida a Foch: “Cuenta la leyenda…que en esas horas críticas usted [Foch] envió al generalísimo [Jofré] ese mensaje singular: ... [la frase en cuestión]. Serios autores han dado por auténtico ese mensaje. Nunca he tenido el valor de desengañarlos. Si usted jamás ha escrito esas optimistas palabras, usted las ha pensado aún mejor y las habéis traducido en actos”.
© Rubén A. Barreiro 2014

"El día 11, del mes 11, a las 11 horas"

A 96 años del Armisticio de 1918


El 11 de noviembre de 1918, a las cinco de la mañana, hora francesa, el Mariscal Ferdinand Foch en representación de las potencias aliadas y la delegación alemana presidida por el Secretario de Estado Mathias Erzberger, suscribieron la Convención de Armisticio, por la cual, transcurridas seis horas, cesarían en el Frente Occidental todas las hostilidades tanto en tierra como en el aire. En el mar, tales hostilidades cesarían de inmediato. 

La Gran Guerra concluía de esta manera. Pero no pudo hacerlo sin que en sus últimas horas se reprodujera con crudeza la constante de esos cuatro años, en los que en el Frente Occidental el promedio de bajas diarias fue de alrededor de 7.000, de los cuales 2.250 fueron muertes… 

 “De acuerdo con las estimaciones más conservadoras, durante el último día de la guerra, principalmente en las seis horas que siguieron a la firma del armisticio, los adversarios en Frente Occidental sufrieron 10.944 bajas, de las cuales 2.738 fueron muertos. Poniendo estas bajas en perspectiva, durante el 6 de junio de 1944, el Día D de la invasión de Normandía, cerca de veintiséis años más tarde, el total de bajas de ambas partes ascendieron a 10.000. Por lo tanto las bajas del Día del Armisticio fueron cerca del diez por ciento superiores a las del Día D. Hubo, sin embargo, una gran diferencia. Los hombres que lucharon en las playas de Normandía estaban haciéndolo por la victoria. Los que murieron en el Día del Armisticio lo hacían en una guerra ya decidida” (Persico, Joseph E., Eleventh Month, Eleventh Day, Eleventh Hour: Armistice Day, 1918 World War I and Its Violent Climax, Random House, Nueva York, 2004, págs. 378 a 380). 
© Rubén A. Barreiro 2014

La frase de la semana 


"Todo esto está muy bien, pero, ¿quién es el General Moltke"


En ocasión de la batalla de Königgratz (Sadowa), durante la guerra Austro-Prusiana de 1866, el Jefe del Estado Mayor de Prusia, General Helmuth Karl Bernard von Moltke, envió a un oficial con órdenes para el comandante de una de las divisiones del ejército prusiano, ya empeñada en la gran batalla. La frase del comandante en cuestión, al enterarse de las órdenes, parece exorbitar la realidad, ya que es poco creíble que ignorara quién era el Jefe del Estado Mayor desde hacía casi diez años. Pero hay una explicación: recién a partir del 2 de junio de 1866 el Jefe del Estado Mayor pudo comunicar directamente sus órdenes operativas a quienes habrían de ejecutarlas, las que hasta ese momento eran transmitidas a través del Ministerio de Defensa. La guerra comenzó el 14 de junio. El Ministro de Guerra prusiano, Albert von Roon, pujaba ante el rey Guillermo por influir decisivamente sobre las actividades militares. Contaba para ello con la actitud de Moltke, indiferente a los cabildeos políticos, de carácter de retraído y volcado totalmente a su tarea en el Estado Mayor, con la cual, junto a Bismarck, fue el artífice del proceso político-militar de unificación alemana, que culminó en 1871. Por cierto, fue a partir del triunfo sobre Austria que Moltke, "sorpresiva e inesperadamente", se convirtió en el más prominente de los consejeros militares del Rey Guillermo. 
© Rubén A. Barreiro 2014
La frase de la semana

 “Prusia debe concentrar y mantener su poder para el momento favorable que ya se le ha escapado muchas veces. Las fronteras de Prusia según los Tratados de Viena no facilitan el funcionamiento sano del Estado. No es con discursos y resoluciones adoptadas por mayoría que las grandes cuestiones de nuestro tiempo serán decididas…sino por el hierro y la sangre”. Otto von Bismarck



El 30 de septiembre de 1862, una semana después de haber sido designado Ministro Presidente y Canciller de Prusia, Otto von Bismarck pronunció un discurso ante la comisión de presupuesto del Parlamento de Prusia, cuando parecía que este cuerpo rechazaría el aumento de los gastos  militares proyectado por el gobierno que presidía. Desde entonces ha sido conocido como el discurso del “hierro y la sangre” (Blut und Eisen). Quedaba en claro que el proceso político-militar de la unificación germana bajo la hegemonía prusiana había comenzado. Su objetivo quedaría alcanzado en 1871 con la proclamación, en los salones de Versalles, del Imperio Alemán. 
© Rubén A. Barreiro
Los Elefantes de Aníbal
Uno de los aspectos más recordado y vistoso de la invasión de las tierras de Roma por Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica, entre el 218 y el 201 a.C. lo constituyen los 37 elefantes que enfrentaron el cruce de los Alpes.

Los elefantes, no eran una novedad en la guerra.  Alejandro Magno los enfrentó en Arbelas en el 331 a.C. donde formaban parte del ejército persa de Darío III en número de quince. También en Hydaspes en el 326 a.C. el macedonio enfrentó a uno cien o doscientos paquidermos del rey Poros de la India. Los sucesores de Alejandro, Seleuco y Ptolomeo principalmente integraron en el modelo del ejército de falange macedonia a los elefantes aplicando distintos dispositivos y diferentes

HISTORIA MILITAR Y SU INFLUENCIA EN EL EJERCICIO DEL PODER MILITAR

La historia militar moderna se ha visto influenciada por seis tendencias principales que prácticamente han determinado sus manifestaciones, interpretaciones y teorizaciones sobre la guerra y, consecuentemente ha proyectado ese influjo a los modos de empleo del poder militar.

Conceptos Doctrinarios y Ejemplos Históricos

OPERACIONES OFENSIVAS
Rapidez fundamental para el éxito.
c. Capturar fuerzas enemigas
La continuidad de la acción
d. Privar de recursos al enemigo
La flexibilidad
e. Desviar atención enemigo a otra zona
La potencia
f. Aferrar fuerzas enemigas.
La sorpresa
g. Aislar fuerzas enemigas.
a. Aniquilar fuerzas enemigas.
i. Obtener información sobre el enemigo.
b. Conquistar terreno.

ATAQUE FRONTAL

Punto de aplicación sobre todo el frente del dispositivo enemigo.



ü  Borodino Camp a Rusia de Napoleón. (Batalla de Moscú) 1812
ü  Batalla de Fronteras Frente Occidental Primera G Mundial 1914
ü  Cancha Rayada 1818
ü  Maipo 1818
AT DE RUPTURA

Punto de aplicación en un sector (normalmente el más débil) del frente del enemigo. Tres momentos: -Penetración, formación de brecha. -Ensanche y consolidación de brecha. -Toma de objetivos que rompen continuidad del dispositivo enemigo
ü  Operación Cobra SGM. Ops en Normandía 1944
ü  Alturas del Golan  - Yom Kippur 1973
ü  RommeI en Dinant 1940
ü  Guderian en Sedan 1940
AT ENVOLVENTE

Tiene su punto de aplicación en flancos o retaguardia del enemigo. Toma de objetivos en la retaguardia enemigo que corte vía de repliegue y retirada, y obligue al enemigo a combate simultáneamente en dos frentes

ü  Chacabuco Expedición Libertadora a Chile. San Martín 1817
ü  Rossbach G de los Siete Años. Federico el Grande 1757
ü  Ulm G de la 3ra Coalición Napoleón - Estratégico -1805
ü  Wagram -Francia vs. Austria. Napoleón vs. el Archiduque Carlos - Primera Fase 1809
ü  Canea Asalto paracaidista alemán a Creta 1941
ü  Campaña del Grl Julio Argentino Roca al Desierto Sur 1879
AT DE RODEO

Busca pasar alrededor o sobre la posición defensiva enemigo, evitando su fea principal, para tomar u ocupar un objetivo profundo en su retaguardia. Su fin es forzar al enemigo a abandonar su posición para combate en el terreno elegido por el atacante, o distraer feas importantes. La fuerza de rodeo, estará fuera de la distancia de apoyo de otros elementos, debe ser móvil, fuerte y autosuficiente. Tres fases: (a) Movimiento. (b) Conquista del objetivo, (c) Consolidación.
ü  Metz y Sedan Guerra Franco - Prusiana. Moltke. Mac Mahon. Bazaine 1870
ü  Inchon G de Corea. Desembarco de MacArthur 1950


EXPLOTACIÓN

Es una operación que buscar aprovechar una situación favorable (producto de un combate exitoso o de la detección de una vulnerabilidad en el dispositivo enemigo), y transformar un éxito local en un éxito de mayores proporciones. Su fin es anular la capacidad del enemigo para: a) Organizarse, b) Establecer una defensa organizada c) Ejecutar una operación retrógrada Podrá llevarse a cabo como continuación de cualquier tipo de operación táctica
ü  Sedan - Abbeville - Invasión Alemana a través de las Ardenas 1 940
ü  Bretaña  Operación Cobra. Patton 1944
ü  Segunda Armagedón PGM. Medio Oriente. Batalla de Meggido, avance a Damasco. 1918
PERSECUCIÓN

Es una operación cuyo fin es el aniquilamiento de una fuerza enemiga que intente retirarse. Es la continuación de otra operación ofensiva exitosa. En la explotación, la desmoralización del enemigo podrá convertirla en persecución. A diferencia de la explotación, rara vez podrá ser prevista, y normalmente no existirán fuerzas de reserva exclusivamente destinadas a priori. En una persecución, el enemigo perderá su capacidad para influir en la acción y actuará según las acciones del perseguidor.
ü  Beda Fomm África del Norte. Wavell 1941
ü  Leuthen G de los Siete Años. Federico el Grande. Orden oblicuo con persecución posterior 1757
ü  Jena - Auerstadt  4ta Coalición. Napoleón contra Prusia. Persecución completa 1806
ü  Mons   Ataque alemán contra la BEF. Persecución hasta Le Cateau. PGM 1914
OPERACIONES DEFENSIVAS
Operaciones tácticas destinadas a resistir, rechazar o destruir un at enemigo. a. Negar al enemigo el acceso o el control de una zona
Profundidad de la defensa. Dara contener o canalizar el ataque enemigo, y facilitar la ejecución de acciones ofensivas. Una defensa poco profunda, será de por sí vulnerable, ya que le permitirá al enemigo lograr la ruptura, antes de ser detenido o antes de que se puedan tomar vs. medidas.
b. Reducir capacidad combate enemigo c. Canalizar y/o destruir fea enemigo d. Economizar fuerzas para aplicarse a un combate decisivo en otro lugar.
- Podrá obtenerse mediante: - El dispositivo adoptado. - Preparación de los obstáculos, barreras y obras de fortificación. - La maniobra de los fuegos. - La dinámica de la defensa (Acción retardante vs. ataque, ataque de desarticulación, ataque con objetivo limitado y otros procedimientos).
DEFENSA DE ZONA

Con sus variantes, se dirigirá a la retención y/o control de un determinado terreno negando al enemigo el acceso, durante cierto tiempo. Dos variantes:
ü  Corea Las Naciones Unidas contra Norcoreanos apoyados por China Comunista 1950-53
ü  Casino SGM. Línea Gustavo en Italia 1944
- La defensa de área.

Se basará en la retención física o control de un determinado terreno. La acción defensiva se apoyará en la adopción de un adecuado dispositivo dentro del CPC, la capacidad de los fuegos y las permanentes reacciones ofensivas que permitan detener o rechazar al atacante.
ü  Batalla de Kursk 1943


- La defensa por sectores

a) Defensa de zona que se realiza en un espacio mayoral normal. b) Niega al enemigo una zona, desgastándolo y/o demorando su avance, aprovechando al máximo el terreno. c) Se aplica a cubrir un sector secundario o cuando no se sepa dónde lleva el enemigo el centro de gravedad.

DEFENSA MÓVIL

Se concentrará en la destrucción de la fuerza atacante, por parte de la acción ofensiva de la reserva. Se basará en la acción ofensiva que ejecutará la reserva, con la finalidad de destruir las
fuerzas atacantes, canalizadas por los elementos de primera línea hacia un terreno previamente determinado
ü  Targul Frumos SGM. Frente Este. Gpo Ej Sur 1944
ü  Nikopol (Dniéper) SGM. Frente Este. Mscal von Manstein 1943
ü  El Plan Dyfe 1940
OPERACIONES RETROGRADAS
a. Hostigar, desgastar, resistir y retardar al enemigo. b. Permitir el empleo de toda o parte de una fuerza en otro lugar. c. Atraer y colocar al enemigo en una situación desfavorable.
d. Evitar el combate en condiciones desfavorables, e. Ganar tiempo sin empeñarse decisivamente, f. Satisfacer movimientos necesarios de propia tropa.
ACCIÓN RETARDANTE

1) Se trata de infligir al enemigo que avanza los mayores daños y el máximo retardo, sin que la propia fea vea decisivamente aferrada. Esencialmente se intercambia un mínimo de espacio por la mayor ganancia de tiempo. 2) Una fuerza está aferrada, cuando haya perdido su libertad para maniobrar y su capacidad >ara iniciar una acción planeada, mediante el fuego y a maniobra
ü  Frente Oriental Ops alemanas frente al avance ruso 1943/ 45
ü  Grecia Ops británicas en los Balcanes 1941
ü  Corea Acciones Surcoreanas y Norteamericanas frente al sorpresivo ataque del Norte 1950
ü  Luzón Ataque japonés a las Filipinas 1941
RETIRADA

1) Una fuerza cuyos principales elementos no estén ya en contacto con el enemigo, se alejan de éste, a fin de evitar el combate en las condiciones existentes y recupera la libertad de acción. 2) Requiere la autorización del comando superior. 3) Podrá llevarse a cabo luego de un repliegue, o antes de que se establezca contacto con el enemigo. Cuando un repliegue la preceda, comenzará una vez que las feas principales layan roto el contacto con el enemigo y se encuentren formadas las columnas de marcha.
ü  St Mihiel Frente a un ataque aliado lento y descoordinado los alemanes se retiran del saliente con pocas bajas 1918
ü  Caporetto Los Italianos se retiran hacia el Piave 1917
ü  Dunkerque Retirada de 300.000 soldados de Francia Op Dynamo 1940
OPS COMPLEMENTARIAS
RELEVO

a. Se reemplaza una fea, normalmente en contacto con el enemigo, por otra. D. Todo relevo implicará una gran vulnerabilidad motivada por: - La congestión de tropas que se producirá en un mismo espacio - La transferencia de responsabilidades
ü  Malvinas - Puerto Argentino Relevo de unidades atacantes británicas de primera línea por fuerzas helitransportadas 1982
REPLIEGUE

a. Se utiliza para desprender una fuerza desplegada que se encuentra en contacto con el enemigo. b. Podrá involucrar a una parte o al total de la fuerza, y ser ejecutada voluntariamente o ser impuesta por el enemigo
ü  Sollum Contención de la primer ofensiva de Rommel 1941
ü  Yom Kippur Respuesta de egipcios y sirios al contraataque Israelí. 1973
CONEXIÓN

a. Se ejecuta para reunir feas en un terreno bajo control enemigo. b. Situaciones: 1) Una de las fuerzas deberá encontrase estacionada y la otra en movimiento. 2) La fuerza estacionada deberá estar cercada, aferrada, o haber sido previsto su refuerzo para satisfacer el cumplimiento de la misión.
ü  Market - Garden Fracasada operación aerotransportada de enlazar Eidhoven, Nimega y Arnhem 1944
INFILTRACIÓN

Se busca colocar un elemento en la retaguardia ENA, pasando a través o sobre su dispositivo, para la ejecución de otras operaciones que coadyuven al éxito de la operación principal.
ü  Corea Norcoreanos se internan entre las tropas norteamericanas 1950
ü  Ardenas  Operaciones del Skozeny 1944
INTERDICCIÓN

Se busca negar o impedir al enemigo el uso de áreas o vías de comunicación. Medios: fuegos, tropas, guerrillas, operaciones aéreas, barreras, devastaciones y sabotajes.
ü  Afganistán Apoyo de Spetznatz para sostener el gobierno comunista local 19797 80
INCURSIÓN

Op que ejecuta una fuerza, para cumplir un propósito específico dentro de la posición enemiga, sin intención de retener terreno.                                    
ü  África del Norte Aliados (LRDG - SAS) y Alemanes e Italianos 1941/43
ü  Cabalgadas G de los 1 00 Años Príncipe Eduardo I de Inglaterra. Ago-Sep 1356.
ü  Campaña de Vicksburg Secesión Norteamericana. Cnl Gieson ataque a Baton Rouge con 3 RC 1863
ü  Birmania   Merodeadores de Merrill. Chinditas 1943/44
ELECTRÓNICAS

Realizadas a través del empleo de medios electrónicos de comunicaciones y de comunicaciones especiales, en apoyo de otras operaciones, mediante el aprovechamiento del espectro electromagnético en beneficio propio, restringiendo o impidiendo su uso por parte del enemigo. a. Obtener información del enemigo (MAE), b. Interferir sistemas C3 (CME). c. Proporcionar información errónea al enemigo (CME). d. Facilitar la propia conducción, protegiendo los propios sistemas de C3 (CCME).
ü  Guerra del Golfo Ops de la Coalición sobre Iraq 1990/1
SICOLÓGICAS

Ejecutadas sobre el personal militar y/o sobre la población civil propia, del enemigo o de neutrales, teniendo por objetivo la moral, la conducta, y las actitudes de los distintos públicos.
ü  Malasia Británicos contra la insurrección local, con ayuda de comunistas 1952
ü  Guerrillas y Guerra Fría Kenia, Chipre, Adén, Borneo, Indochina, Vietnam, Argelia, Cuba, India, Irán, Centroamérica 1945/ 1989
ü  Malvinas   Dilución de noticias y rumores 1 982
DEVASTACIÓN

Busca limitar o anular las posibilidades operativas del enemigo, mediante la evacuación, contaminación, o destrucción total o parcial de objetivos en un área determinada
ü  Kursk Los rusos usaron la devastación para preparar la defensa 1943
ü  Frente Oriental Defensa Rusa contra Barbarroja. Extensión a otros frentes 1941/ 45
VELO Y ENGAÑO

Se realiza durante operaciones tácticas para ocultar al enemigo las verdaderas intenciones de las propias fuerzas. El velo destinado a ocultar un plan, operación o actividad. El engaño destinado a hacer incurrir al enemigo en conclusiones erróneas
ü  El Alamein Ocultamiento de blancos y posiciones durante 14 días 1942
ü  Ardenas   Fuerzas Especiales alemanas valiéndose de procedimientos antirreglamentarios. Operación Greif   1944
ü  Crimea Operaciones alemanas para atacar en la península de Kersh 1942
EXPLORACIÓN

Su finalidad es la obtención de información sobre el enemigo, el terreno, las condiciones meteorológicas y otros factores del ambiente operacional, para satisfacer las necesidades de inteligencia de los distintos niveles de conducción.
ü  Kólin Guerra de los Siete Años. Derrota prusiana producto de la falta de exploración 1757
ü  Sedán Operación del XIX Cpo Blindado Alemán sobre el Mosa y Sedan 1940
SEGURIDAD

Comprende desde la asignación de misiones específicas de seguridad a determinados elementos, hasta la adopción de medidas pasivas individuales.
ü  Corea Operación que acompaña el repliegue de las fuerzas de la UN hacia el sur 1950
ü  Tucumán Tristán en (1812)
GUERRILLA Y TERRORISMO





ü  Afganistán Comb Mujaidines 1 979/ 80
ü  Vietnam   Acciones del Vietcong en resistencia a los EEUU 1965/ 75
ü  Israel / Líbano OLP      1941/2005
ü  Torres Gemelas Al Qaeda. Bin Laden 2001
ü  Argelia FLN 1956
ü  Argentina Movimientos de Izquierda - ERP -
ü  Montoneros 1960/80